Si buscan una clínica que, además de atención médica, acompañe con empatía y calidad humana durante una emergencia, esa no fue mi experiencia. La respuesta del Dr. Halim Pérez Mendoza a esta reseña comenzó cuestionando mi "agradecimiento", antes de expresar una palabra por la pérdida de mi mejor amigo. Escribo esta reseña casi un año después porque necesitaba fuerza para revivir uno de los momentos más dolorosos de mi vida. No escribo porque Chiquilín haya fallecido; entiendo que era un paciente delicado. Escribo por la forma en que fuimos tratados mientras luchaba por vivir. No buscábamos un milagro; buscábamos HUMANIDAD Y EMPATÍA. Todo comenzó cuando a Chiquilín le detectaron una bolita en una de sus patas, la cual fue operada en esta clínica. Después acudimos al servicio de cardiología ahí, donde le diagnosticaron un soplo cardíaco y un tumor en el bazo. Fuimos constantes, asistimos a todas sus consultas y seguimos cada indicación porque confiábamos plenamente en su equipo. El 3 de octubre acudimos porque Chiquilín presentaba mucho dolor. El MVZ Juan Carlos nos dijo que, en su opinión, no parecía tener tanto dolor y que era un perro muy reactivo. Le aplicaron un analgésico y regresamos a casa. Sin embargo, Chiquilín seguía muy mal. Me comuniqué con la clínica para informar que no había mejorado y me pidieron regresar ese mismo sábado porque debían revisar nuevamente su valoración. El 4 de octubre volvimos a la clínica. Esperamos aproximadamente tres horas. Durante todo ese tiempo, el Dr. Halim no se acercó a nosotros y no valoró personalmente a Chiquilín ni nos explicó lo que ocurría. Quien lo atendió fue el anestesiólogo, ya que MVZ Juan Carlos no se encontraba en la clínica. Ese mismo día nos informaron que sus opciones de tratamiento eran muy limitadas y que, si no mejoraba durante el fin de semana, el LUNES tendríamos que tomar una decisión. Por eso me resulta tan doloroso leer en su respuesta que yo "me aferré" a Chiquilín. No fue así. Un día antes nos dijeron que el problema era el dolor; menos de 24 horas después nos enfrentamos a un panorama completamente distinto. Nunca me negué a aceptar la realidad. Actué con la información que la propia clínica nos proporcionó. Poco después de salir, su estado empeoró drásticamente. Comenzó a luchar por respirar. Desesperada, llamé nuevamente a la clínica buscando ayuda. Minutos después recibí una llamada del Dr. Halim. Comprendo que el pronóstico era muy grave y nunca lo he cuestionado. Lo que jamás olvidaré fue escuchar que sí contaban con oxígeno, pero que ya iban a cerrar y no podían recibirlo, por lo que debíamos trasladarlo a otro hospital. Quiero aclarar algo importante: no buscamos el Hospital Veterinario UPAEP porque dejáramos de confiar en ustedes. Acudimos porque ustedes ya no podían recibir a Chiquilín. En el Hospital UPAEP también entendieron que el pronóstico era muy malo. La diferencia no fue el desenlace; fue la humanidad. Nos recibieron con respeto y empatía, nos explicaron la situación e hicieron todo lo posible por acompañarnos con DIGNIDAD en los últimos momentos de vida de Chiquilín. Mi reseña nunca ha buscado responsabilizar a la clínica por su fallecimiento ni discutir decisiones médicas. Habla de la experiencia humana que vivimos durante una emergencia. Actualización (28 de julio de 2026): El Dr. Halim respondió públicamente a esta reseña; adjunto las capturas para que cada persona pueda leer ambas versiones. Su respuesta vuelve a demostrar lo que vivimos ese día: antes de reconocer el dolor de una familia, eligió justificar la actuación de la clínica y cuestionar mi gratitud. Nada de eso cambia lo que vivimos el 4 de octubre. Mientras Chiquilín luchaba por respirar, esperamos durante tres horas sin que el director de la clínica se acercara a hablar con nosotros. Cuando ustedes ya no pudieron recibirlo, otra institución sí lo hizo y nos permitió despedirnos de él con dignidad. Esa fue nuestra experiencia. Y ninguna respuesta pública podrá cambiarla.
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Reseñas de usuarios
Siempre hemos llevado a nuestras mascotas con el Dr Halim y le tenemos toda la confianza. Ya que regresan contentos de su servicio de baño, cuando se enferman siempre hemos recibido buen servicio.
Ver reseña original ↗Excelente atención de parte de todo el equipo. Operaron a mi perro de emergencia hace ya un tiempo y todo salió súper bien. Desde el primer momento nos explicaron el procedimiento, resolvieron nuestras dudas y trataron a mi perrito con muchísimo cuidado y cariño. Gracias por cuidar tan bien de mi bebé 🫶🏽
Ver reseña original ↗No había tenido oportunidad de venir aquí. El trato super amable, cuidan mucho a tu bebé y en precio en general bien. Tienen todos los estudios a la mano así que no tienes que correr a otro lado a otro!
Ver reseña original ↗Quiero compartir mi experiencia porque estoy muy molesta y triste por lo que pasó con mi perrito. Yo rescaté a mi perrito de la calle. Es un perrito mayor, de aproximadamente 10 años, y claramente estaba muy sucio por su situación. Cuando lo rescaté lo tuve una semana en mi casa antes de llevarlo a esta veterinaria. Durante esa semana caminaba bien, obviamente con dificultad por su edad, pero estaba estable, comía, se movía y podía hacer del baño. Cuando lo llevé a esta veterinaria pedí específicamente que solo lo bañaran. En ningún momento autoricé que lo raparan. Cuando regresé por él, estaba completamente rapado sin que nadie me avisara ni me pidiera autorización. Si consideraban que no podían bañarlo por los nudos o por su estado, lo correcto era informarme y darme opciones, no tomar una decisión sin mi consentimiento. Desde que lo recogí comenzó a temblar mucho, incluso desde que se subió a mi camioneta. Días después dejó de caminar y actualmente no puede ir al baño ni moverse por sí solo. Al notar esto, lo llevé inmediatamente a otra veterinaria para que lo revisaran y recibir atención adecuada. Además, ahora que estoy leyendo otras opiniones, veo que no soy la única persona a la que le han rapado a su perro sin preguntar. Eso es algo muy delicado, especialmente en razas como los Golden Retriever que tienen doble capa de pelo y más aún cuando son perritos mayores. Ese tipo de decisiones no se pueden tomar sin autorización. Me parece una falta de comunicación y profesionalismo muy grave. Comparto esto para que otras personas estén atentas y exijan que se respete lo que autorizan para sus mascotas.
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